No hagas apuestas que no pueden ganar - Escribe Dan Harrington

Un error muy común es hacer una apuesta que, al final, no puede darte dinero, ya que será vista sólo por manos que pueden vencerte. Debes estar alerta ante la diferencia entre hacer una “apuesta por valor”, que tiene una buena probabilidad de ser lucrativa, y hacer una apuesta que no tiene ventajas, sino grandes desventajas.

            Veamos dos ejemplos.

Ejemplo Nº 1

  1. Tienes Q♠J antes del flop y haces una subida, desde últimas posiciones. El jugador del botón ve tu apuesta.
  2. El flop sale: Q7♣2, y tú haces otra apuesta. Otra vez, el jugador del botón la ve.
  3. El turn es el 6. Vuelves a apostar, y tu rival la ve.
  4. El river sale K. ¿Deberías apostar?

Respuesta: Si, deberías apostar. No hay peligro de escalera o de color, pero tu rival ha estado viendo tus apuestas a lo largo de toda la mano. Tiene algo, pero no sabes exactamente qué. El rey, casi seguro que no lo ha ayudado. Si tiene un par de reyes, o K-Q, estás derrotado de todas maneras. Y si hubiera tenido K-X su desempeño a lo largo de la mano no hubiera tenido sentido, ya que esa mano tiene muy pocas outs.

            Probablemente ha estado viendo tus apuestas con una reina con un kicker peor que el tuyo, o con un par menor, por lo que puedes darle la oportunidad de poner algo más de dinero en el bote.

Ejemplo Nº 2

  1. Tienes QJ antes del flop y haces una subida desde últimas posiciones. Igual que antes, el jugador del botón ve tu apuesta.
  2. El flop sale Q♠7♣6, y tú haces otra apuesta. Tu rival la ve.
  3. El turn es el 8. Otra vez apuesta y otra vez, tu rival la ve.
  4. El river es el 9. ¿Deberías apostar?

Respuesta: No, rotundamente. De acuerdo a la forma en que se desarrolló la mano, existe una buena probabilidad de que tu rival estuviera persiguiendo una escalera, o un color, o ambos; y con esta última carta puede haberlo conseguido. Si estaba en un proyecto y falló, se retirará ante tu apuesta, pero si lo logró, lo normal es que suba. Sería un caso muy raro que viera tu apuesta y luego muestre una mano inferior a la tuya. Debes pasar. Si el apuesta, debes retirarte, salvo que las pot odds sean demasiado tentadoras.

 

All In en el turn y en el river

 Entre los buenos jugadores, el All In es un acontecimiento raro, salvo que estén quedándose sin fichas. La razón es muy simple. Si vas al All In, estás poniendo todo el torneo en riesgo. A los buenos jugadores esto no les gusta. Tienen confianza en su habilidad para jugar y ganar fichas, por lo que tienden a pensar que el tiempo está de su lado.

Los jugadores nuevos, o los más débiles, sin embargo, prefieren empujar todas sus fichas al bote. Ven el Hold’em sin límite como un juego de grandes faroles y grandes movidas, y les fascina recibir una mano con la que jugarse todas sus fichas. En el primer día de un torneo grande, un porcentaje significativo de los participantes estará jugando de esta manera, y cuando un grupo de estos jugadores se encuentra en la misma mesa ¡Cuidado! No sólo varios jugadores serán eliminados; sino que el superviviente tendrá una buena pila de fichas. Estos “lideres fantasma”, sin embargo, no suelen aguantar hasta el final del torneo.

En los últimos 20 años, el chipleader del día inicial del torneo en las WSOP, nunca llegó a ganar el evento.

Compara los meritos de una apuesta All In, con los meritos de apostar sólo el tamaño del bote. Si tienes una mano fuerte, y tu oponente una mano débil, cualquier jugada lo echara del bote y tu lo ganarás.

Si tu mano es fuerte y la de tu rival es más débil, pero merece ser jugada, una apuesta del tamaño del bote, probablemente, ganará más dinero extra que un All In.

Y si tienes una mano fuerte, pero tu rival tiene un monstruo, una apuesta del tamaño del bote te dará, al menos, una oportunidad de reconsiderar, antes de perder todas tus fichas.

Dicho esto, hay unas pocas circunstancias en las que hago el All In. Normalmente, se deben aplicar tres condiciones:

  1. Estoy escaso de fichas, pero aún no estoy desesperado.
  2. Tengo una mano buena, pero no un monstruo, que supongo es la mejor de la mesa en este momento. Un ejemplo típico sería Q♠10 en la mano, con las siguientes cartas en la mesa: 109♣3♠2
  3. No estoy buscando más acción. Me conformo con ganar el bote existente ahora.

En esas circunstancias, un All In no es una mala jugada.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el libro “Harrington on Hold’em” de Dan Harrington.