La filosofía del tamaño del bote. Un ejemplo

Un artículo anterior, de David Sklansky y Ed Miller, nos explicaba cómo controlar el tamaño del bote, de manera tal de generar botes grandes cuando tenemos buenas manos, e impedir que el bote crezca demasiado cuando tenemos manos mediocres que queremos jugar de cualquier modo…

Ahora veremos un ejemplo.

Supongamos que estás jugando Hold’em sin límite, en una mesa de 2€/5€ y tienes 500€ en fichas. Estás en la ciega grande con:

5-corazones5-picas

Un jugador, desde media posición, apuesta 20€ y tú ves la apuesta.

El flop es:

rey-corazones9-corazones5-treboles

¡Tienes un trío!

Es evidente que lo que quieres es que el bote sea grande. Tu objetivo tiene que ser lograr involucrar tus restantes 480€ en el bote. No va a ser fácil de lograr si tu oponente tiene 10♠7♠, o 22. Pero si tiene un par de Ases, A-K, o un proyecto de color…tienes una buena probabilidad de quedarte con sus fichas.

Lo primero que debes hacer es asumir que él tiene una mano buena y que puede ir al All In. Debes actuar como si tuviera un par de Ases, o AK y formular tu plan de acuerdo a ese escenario.

¿Por qué un plan tan optimista? Debido a que las demás posibilidades son, básicamente, irrelevantes. No importa lo que hagas, lo normal es que obtengas el mismo resultado en muchos casos distintos. Si él tiene un par de nueves, o de reyes, entonces estás destinado a perder casi con seguridad. Si tiene dos pares, vas a ganar, salvo que luego reciba un full, o complete otro proyecto.

Si tiene una mano débil, y no es un jugador que farolea habitualmente, casi no hay forma de lograr que se involucre mucho en el bote. Si tiene un As con un kicker alto, puedes sacarle algo más si pasas en el flop y un As sale en el turn. Pero contra la mayoría de los jugadores no vas a conseguir mucho más dinero aún en ese caso.

Sólo tienes dos rondas para lograr involucrar tus 480€ restantes en ese bote de 40€. Eso requiere apuestas excesivamente grandes de tu parte, y cualquier jugador medianamente decente, que sólo tenga un par, va a desconfiar. Usualmente deberías conformarte con una pequeña victoria si él pasa en el flop.

Contra jugadores que no suelen farolear, tus decisiones importan más cuando él tiene una mano buena, pero no muy buena. Cómo A-K, o un proyecto de color. Luego, debes adecuar tu estrategia para maximizar tu ganancia contra esas manos.

(Considera que este truco de “reducir” las manos de tu oponente a sólo las importantes, funciona contra jugadores conservadores. Contra aquellos que suelen farolear, o que apuestan en el flop y luego en el turn con manos mediocres, la mejor forma de quedarte con su dinero es dejarlos farolear).

La forma de lograr la mayor cantidad de dinero de sus manos buenas, pero no demasiado buenas, es asegurarse de que es “demasiado tarde” cuando él se da cuenta de que está vencido. No se le debe permitir sospechar cuando hay 200€ en el bote, pero aún quedan 400€ por introducir. Dale las malas noticias con una apuesta fuerte cuando en el bote haya 500€ y sólo queden 250€ por introducir. Aún si sospecha que está vencido, puede que se sienta comprometido con el bote y siga pagando.

Entonces, trabajando hacia atrás, tu quieres que tu última apuesta sea de 250€, o algo menos. ¿Cómo manejas las apuestas para introducir los primeros 230€ sin levantar demasiadas sospechas?

En general, esos últimos 250€ deben materializarse en una apuesta en el turn o en el river. Puedes hacer un All In en el flop, pero en ese caso no hace falta mucha planificación de tu parte. Sólo hace falta un adversario que también quiera ir al All In.

Los primeros 230€ pueden ser distribuidos de dos formas: Una apuesta de 70€ y una de 160€; o una de 30€, una de 70€ y una de 130€. (Obviamente esto es algo aproximado, estos planes pueden, y deben ser cambiados de acuerdo a las circunstancias). Las apuestas generalmente experimentan una escalada en su tamaño en Hold’em sin límite y por eso debes dividir tus 230€ en dos, o tres, tramos de tamaño creciente.

Cuál opción elegir, la de dos o la de tres tramos, depende de tu adversario. La de 70€ y 160€ tiene la ventaja de ofrecer a tu oponente menos oportunidades de calibrar la fuerza de tu mano.

Digamos que apuestas 70€ en el flop, y él los ve. Entonces apuestas 160€ en el turn… ¿Debería él ver? ¿Subir? ¿Retirarse? Cualquiera con Ases o A-K se va a enfrentar a una dura decisión porque tiene poca información para decidir. Estás apostando fuerte, si, pero no sabes qué mano tiene él. Puede que estés intentando echarlo de la mano con una jugada inferior. Es difícil para él estar seguro y, con frecuencia, terminará haciendo suposiciones. Siempre que tu adversario hace suposiciones en situaciones críticas, estás haciendo las cosas bien. Muchas veces sus suposiciones serán equivocadas y tu recompensa serán sus fichas.

La desventaja de la opción de tres tramos, es que te obliga a hacer una apuesta demasiado grande en el flop. Primero, estás apostando 70€ en un bote de 40€. Luego estás apostando 160€ en un bote de 180€. Es gran tamaño relativo de tus apuestas, comparadas con el tamaño del bote, hará que muchos oponentes se vuelvan asustadizos. Pueden ver el crecimiento del bote y retirarse rápidamente, tanto si se trata de jugadores tímidos, como si se trata de jugadores astutos.

Esa apuesta alta en el flop puede ser vista como poco habitual por jugadores hábiles. Se pueden dar cuenta de que estás tratando de manipularlos e involucrarlos en un bote grande, y eso les dará una razón para abandonar el barco. Por eso es importante pensar no sólo en lo que tu oponente puede tener; sino también en lo que tu oponente puede pensar que tú tienes, y en cómo interpretará tus apuestas. Algunos jugadores pueden interpretar tu apuesta alta cómo síntoma de debilidad; mientras otros pueden interpretarla como un síntoma de fortaleza.

La opción de tres tramos, apostar 30€, 70€ y luego 130€, no requiere una apuesta excesiva en ninguna ronda.

La apuesta de 30€ será dentro de un bote de 40€. La de 70€ será en un bote de 100€ y, finalmente, la de 130€ será en un bote de 240€.

La desventaja es que, dado que son tres apuestas en dos rondas, tu adversario debe hacer una apuesta, o subida, en algún momento de ese camino. Esto es, para poder hacer tu apuesta final de 250€ en el river, de alguna manera debes lograr incluir las apuestas de 30€, 70€ y 130€ entre el flop y el turn.

No puedes lograr tus tres apuestas si tu oponente sólo paga dos. Harás las dos primeras y te quedarás con una gran apuesta de 380€ para el final.

Si puedes contar con al menos una subida de tu adversario, si es que tiene los Ases o AK, la opción de tres tramos puede ser la mejor alternativa. En particular, si puedes contar con que él suba en el flop y luego apueste en el turn si tú pasas, será la mejor opción.

En ese caso tu apuestas los 30€ en el flop, y el sube (Digamos 70€ más, en una situación soñada). Entonces pasas en el turn y él apuesta 130€. Finalmente, haces tu apuesta final de 250€ en el river.

Si tu adversario es menos agresivo, entonces tú debes hacer la subida. Puedes hacer pasar/subir en el flop. Pasas y él apuesta 30€, entonces tu subes 70€ más. Luego apuestas 130€ en el turn y 250€ en el river.

Desafortunadamente, este es un juego de “línea dura”: Pasar/subir puede ser muy intimidatorio, especialmente si tienes mucho dinero en tu saldo. Puedes “perder” a tu adversario, probablemente en la apuesta de 130€ en el turn. (Pasar/subir en el flop y volver a pasar en el turn, normalmente no funcionará, ya que ellos pasarán detrás de ti, en particular si están en un proyecto… ¿Por qué subir si pueden tener una carta gratis?).

También puedes hacer pasar/ver en el flop, planeando el pasar/subir en el turn. Pero, una vez más, ese es un juego de “línea dura” y muchas veces perderás a tu oponente con ese pasar/subir tan alto.

La táctica correcta variará de acuerdo a los oponentes y a la situación. Si tu adversario acostumbra a ver apuestas altas con frecuencias, pero no suele subir demasiado, entonces las dos apuestas serán correctas. Si tu oponente es muy agresivo, entonces intentas las tres apuestas, dejándolo hacer una subida a él.

La filosofía general, sin embargo, es la misma, sin importar oponente ni situación. Tienes una gran mano, y con esas grandes manos debes intentar ganar grandes botes. Divide la acción futura e imagina cómo puedes construir un bote grande. Decide qué tan grande quieres que sea tu apuesta final y trabaja hacia atrás a partir de allí. ¿Cómo puedes maximizar la probabilidad de que tu adversario todavía esté en la mano cuando llegue la gran apuesta? ¿Cuántos tramos de apuestas necesitarás para llegar allí? ¿Las tendencias de tu oponente sugieren claramente una opción o la otra?

Tal vez, este proceso parezca engorroso o superfluo ahora. Pueden pasar tantas cosas, tal vez piensas que deberías jugar una ronda a la vez…pero esta forma de planificación y de manipulación del tamaño del bote es muy importante para tener éxito en el poker. Aprende a pensar de esta manera durante cada mano y nunca lo lamentarás.